La infraestructura, que ha supuesto una inversión de 2,7 millones de euros, permitirá una mejor vigilancia de los fenómenos meteorológicos adversos que afecten a un amplio sector del oeste y centro peninsular. Forma parte del proyecto de actualización de los radares ya existentes e instalación de nuevas infraestructuras. La red contará, así, con la tecnología más avanzada.
